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Zapatistas en el Día de la Mujer: “es tiempo de agarrar derechos”

Hermann Bellinghausen (Enviado) -La Jornada | Lunes 9 de marzo de 2009
Oventic, Chis. 8 de marzo. “Es momento de romper las cadenas, de romper el silencio, de decir ‘ya basta’ de sentirse inferior a los hombres. Es tiempo de actuar, de agarrar con nuestras manos nuestros derechos. Es tiempo de ponerse a caminar.” Las comandantas Hortencia, Rosalinda y Florinda dirigen en castellano y tzotzil un intenso mensaje del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI-CG) del EZLN en el Día Internacional de la Mujer.
Más de la mitad de la gente en el mundo son mujeres. Se necesita que esa mitad se rebele”, expresan las comandantas mientras cae la tarde, acompañadas por las mujeres de la junta de buen gobierno, los consejos autónomos de los Altos, responsables de comisiones e insurgentas de uniforme y sin armas.

“No sabemos cuántas más vamos a celebrar como ésta, porque sigue la guerra”, señalan. “Pero mientras, vamos a festejar que estamos vivos.”

Desde el amplio foro del caracol Resistencia y rebeldía por la humanidad miles de mujeres indígenas, procedentes de los cinco caracoles, escuchan, compactas, los mensajes de sus compañeras. “En todos los caracoles muchas compañeras que no llegaron aquí están celebrando”, informan las comandantas. El sol se apiada al fin de la concurencia.

Dedican la celebración “a las campañeras caídas desde que se inició nuestro movimiento y a las desaparecidas, encarceladas y asesinada por el mal gobierno”. Pero “no le tenemos miedo a la muerte ni a hacer su rendición”, añaden. “Con el mal gobierno no tenemos esperanza de que va cambiar la situación de nuestros pueblos. Los poderosos están esperando para acabarnos, como hicieron en Acteal, Unión Progreso, Oaxaca, Atenco y Guerrero.” Se dicen conscientes de que “el mal gobierno puede atacar en cualquier momento, y debemos estar preparadas.

“Tenemos que agarrar nuestra fuerza. De lo contrario, ¿qué ejemplo vamos a dar a nuestras hijas, qué cuentas vamos a entregar a nuestras caídas?” Hacen un llamado “especial” a las jóvenes “de las nuevas generaciones para que participen en salud, educación y otros trabajos que se necesiten, pues son ustedes las que van a llevar adelante nuestra lucha”.

Antes, las comandantas habían llamado “a las mujeres zapatistas que todavía no tienen ninguna responsabilidad” a que se unan a los trabajos. “Se deben nombrar más compañeras del CCRI y las JBG. Necesitamos formar más colectivos.” Y les proponen “hacerse milicianas”.

Agradecen a los hombres “que lo entendieron y han permitido participar a sus compañeras”, pues dentro del zapatismo aún hay reticencias machistas a los cambios que llevan adelante miles de mujeres choles, tojolabales, tzeltales, tzotziles, mam y zoques en las montañas del sureste.

En su turno, la capitana Elena habla por las tropas insurgentes del EZLN: “¿hasta cuándo nos van a dejar de molestar estos malos gobiernos?” Señala que “cuando las mujeres se organizan para protestar, las persiguen y asesinan.

“Nos quieren tener prisioneras, enjauladas como animales. Son millones de mujeres en este país a las que jamás nos han tomado en cuenta.” Cuestiona a los políticos y sus partidos, que “entre ellos se eligen”, en particular a las que llegan a legisladoras y funcionarias, porque aún siendo mujeres “están con el mal gobierno”.

La niebla desciende. La capitana prosigue: “¿Dónde está la libertad de las mujeres? ¿Dónde está la felicidad del pueblo de México?” Y asevera: “somos capaces de hacer el trabajo, cumplir con lo que el pueblo nos pide, y de combatir al lado de los hombres”.

Declara: “estamos para servir al pueblo de México”. Y también: “no tenemos miedo a las armas del enemigo”.

Millares de indígenas de baja estatura, junto con muchas mujeres del resto del país y de otras partes, concluyen la fiesta por su día, ahora en honor de doña Concepción “Coral” (como pronuncian repetidamente las indígenas al nombrar a Mamá Corral), madre de desaparecidos políticos. Sus hijas Adela y Rosario Corral escuchan el reconocimiento de las comandantas en un borde de la plaza.

Del caracol de La Realidad habla Everlida; de Morelia, Liliana; de Roberto Barrios, Grisel. Y por último la niña Lupita hace una breve y fulminante advertencia en nombre de las que “como mujeres y niñas somos maltratadas”. Así, con su vocecita dice: “un día, con nuestro poder, los vamos a vencer”.

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